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Servicios

Qué hacemos

Cinco frentes que cubren el ciclo completo del inmueble. Se contratan de forma integral o por separado, según lo que el edificio necesite.

Operación diaria

Conducimos el funcionamiento cotidiano del edificio: personal, proveedores, instalaciones y la relación con quienes lo usan todos los días.

Qué incluye

  • Dirección del personal propio y de terceros: dotación, turnos y desempeño.
  • Limpieza, seguridad, control de accesos y atención a usuarios.
  • Operación de instalaciones: térmica, sanitaria, eléctrica, ascensores.
  • Gestión de incidencias con criterio de urgencia y trazabilidad.
  • Protocolos de emergencia y simulacros.

Qué recibís

  • Tablero mensual de operación.
  • Registro de incidencias con tiempos de respuesta y cierre.
  • Informe de dotación y desempeño del personal.

Obras y mantenimiento

Planificamos y controlamos el mantenimiento preventivo y las obras de mejora, desde el pliego hasta la recepción definitiva.

Qué incluye

  • Plan anual de mantenimiento preventivo y correctivo.
  • Elaboración de pliegos y llamado a proveedores.
  • Cuadro comparativo de ofertas y recomendación fundada.
  • Dirección, control de avance y certificación de obra.
  • Recepción provisoria y definitiva, con garantías documentadas.

Qué recibís

  • Plan de mantenimiento con calendario y costos.
  • Cuadro comparativo de ofertas por cada contratación.
  • Certificados de avance e informe de cierre de obra.

Postventa

Acompañamos a desarrolladoras y propietarios en el período posterior a la entrega, cuando la calidad del proyecto se pone a prueba.

Qué incluye

  • Recepción, clasificación y priorización de reclamos.
  • Coordinación entre propietarios, desarrolladora y contratistas.
  • Seguimiento de cada caso hasta el cierre formal.
  • Control de garantías y plazos contractuales.
  • Puesta en marcha de la operación del edificio recién entregado.

Qué recibís

  • Registro único de reclamos con estado y responsable.
  • Informe periódico de avance para la desarrolladora.
  • Actas de cierre firmadas por las partes.

Evolución del activo

Trabajamos para que el inmueble no solo se conserve, sino que mejore su posición y su valor a lo largo del tiempo.

Qué incluye

  • Diagnóstico técnico y de estado del activo.
  • Plan plurianual de inversiones con prioridades y costos.
  • Proyectos de eficiencia energética y reducción de consumos.
  • Puesta en valor de espacios comunes y amenities.
  • Análisis costo-beneficio de cada inversión propuesta.

Qué recibís

  • Informe de diagnóstico del activo.
  • Plan de inversiones a tres años.
  • Análisis de retorno por proyecto.

Cumplimiento y seguridad

Mantenemos al inmueble y a su titular dentro de la norma, y a las personas fuera de riesgo. Es la parte del trabajo que solo se nota cuando falla.

Qué incluye

  • Habilitaciones, certificaciones e inspecciones obligatorias.
  • Ascensores, instalaciones fijas contra incendio, calderas, instalación eléctrica.
  • Higiene y seguridad en el trabajo y control de contratistas.
  • Seguros y cobertura de riesgos del trabajo.
  • Protocolos de evacuación y capacitación del personal.

Qué recibís

  • Calendario de vencimientos con alertas anticipadas.
  • Legajo normativo del edificio, completo y actualizado.
  • Informe de cumplimiento con desvíos y plan de regularización.
Preguntas frecuentes

Lo que nos preguntan antes de contratarnos.

¿En qué se diferencia esto de un administrador de consorcios?

Son dos oficios distintos. El administrador se ocupa de la vida jurídica y económica del consorcio: expensas, asambleas, libros, relación con los copropietarios. Nosotros nos ocupamos de que el edificio funcione: el personal, las instalaciones, los proveedores, las obras, los vencimientos técnicos. Un edificio puede tener las expensas impecables y las bombas rotas, o al revés. Cubrimos la parte que no se ve en el balance pero se nota todos los días.

¿Reemplazan al administrador o trabajan junto a él?

Trabajamos junto a él. No administramos expensas ni llevamos la contabilidad del consorcio, y no buscamos ese rol. Lo habitual es que el administrador nos tenga como el brazo técnico y operativo del edificio, y que el consejo o el propietario tenga un solo interlocutor para todo lo que pasa puertas adentro.

Ya tenemos intendente y personal de mantenimiento. ¿Para qué necesitamos esto?

Justamente para que ese equipo rinda. Un intendente resuelve lo que pasa hoy; casi nunca tiene tiempo ni mandato para planificar el año, licitar una obra, controlar vencimientos normativos o armar un plan de inversiones. Nosotros ponemos esa capa de conducción y método por encima del equipo que ya está, y el propietario pasa a tener el edificio bajo control en lugar de bajo reacción.

¿Cómo empieza el trabajo?

Siempre por un diagnóstico de treinta días. Relevamos el estado técnico de las instalaciones, los contratos y el desempeño real de cada proveedor, la situación normativa y los vencimientos, la dotación de personal y el presupuesto en curso. De ahí sale un informe con los desvíos ordenados por riesgo y costo, y un plan a noventa días. Recién con eso sobre la mesa se decide el alcance del resto.

¿Trabajan con nuestros proveedores actuales o traen los suyos?

Empezamos con los que están. En el diagnóstico evaluamos a cada uno por lo que efectivamente hace: tiempos de respuesta, calidad del trabajo y precio contra el mercado. Los que rinden se quedan y se les ordena el contrato; los que no, se reemplazan con al menos tres presupuestos comparados sobre la mesa. No cobramos comisiones de proveedores ni tenemos empresas vinculadas, así que la recomendación no tiene otro interés detrás.

¿Se puede contratar solo una parte del servicio?

Sí. Se puede contratar un frente puntual: la dirección de una obra, la puesta al día del cumplimiento normativo, la postventa de un edificio recién entregado. La única condición es que dentro de ese alcance tengamos autoridad real para decidir: evaluar proveedores, cambiar rutinas y descartar lo que no funciona. Responder por un resultado sin poder para corregir lo que lo impide no es un servicio, es una formalidad.

¿Qué plazo tiene el contrato?

Doce meses, renovables. El método necesita un ciclo anual completo para mostrar resultados: un invierno, un verano, un cierre de ejercicio y una temporada entera de inspecciones y vencimientos. Antes del vencimiento revisamos los resultados obtenidos contra lo comprometido, y sobre esa base se decide la continuidad.

¿Y si pasa algo fuera de horario?

Hay guardia de urgencias las 24 horas, todos los días del año. Un teléfono directo donde atiende una persona, no un contestador. Durante el diagnóstico definimos por escrito qué constituye una urgencia en ese edificio en particular, a quién se llama, en qué orden y con qué proveedor de guardia para cada tipo de falla. Lo cotidiano se resuelve en horario de trabajo, justamente para que la urgencia siga siendo una urgencia.

¿Cómo sabe el propietario qué se está haciendo?

Con un informe mensual y un tablero que muestra lo mismo que vemos nosotros: rutinas cumplidas, incidencias abiertas y cerradas con sus tiempos, estado de las obras, ejecución del presupuesto y vencimientos próximos. La regla es simple: si algo no está registrado, no ocurrió.

Hablemos

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Contanos el caso y te decimos con qué empezaríamos y por qué.

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